Cuando el amor golpea- Cap. 3/ lascrónicasdebelissafux

“Dios! ¿Por qué dejé que mi madre eligiera mi vestuario durante años? Ahora voy a parecer la típica niña consentida que quiere aparentar rebeldía frente a un chico que se las sabe todas. Te odio mamá!” . Mi cabeza ya no funciona y mi corazón late con fuerza con sólo pensar que en una horas lo veré nuevamente; me miro en el espejo de frente, de costado, doy unas vueltas y ME QUIERO MATAR. Odio lo que tengo puesto, quisiera aparentar un poco más de la edad que en verdad tengo, no parecer que quiero entregarme fácilmente pero tampoco ser la versión mojigata a la que siempre estuve acostumbrada. En este momento, quisiera parecerme un poco más a Laura, segura de sí misma, carismática, avasallante, poder coquetear sin miedo a lo que vendrá después y sentirme bien conmigo misma al menos una vez.

– Isabel! Baja a comer, la mesa está lista- grita mi madre.

-Ya voy mamá! Dame unos minutos.

Tengo que apurarme, me pondré unos jeans y ya. Si no consigo estar lista en menos de 5 minutos, mi madre subirá, verá el desastre que organicé muy sutilmente encima de mi cama con los diez mil cambios de vestuarios que protagonicé durante un poco más de una hora y en ese mismo instante comenzará el interrogatorio que quema cada neurona de mi cerebro.

Mientras bajo las escaleras voy pensando rápidamente que excusa inventaré para zafarme, me siento bien con la ropa que elegí porque es bastante casual como para que ella sospeche que en realidad no voy a ir donde le diré que iré; me decidí por unos jeans oscuros, una remera mangas cortas azul francia y unas converse. Cuando doblo la esquina de la sala de estar para adentrarme al comedor principal, mis padres ya están ocupando cada uno su lugar en la mesa; la cara de mi padre es pasiva, taciturna, completamente relajada; pero la de mi madre todo lo contrario, incluso ya está golpeteando la madera de la mesa con sus dedos al unísono de su implacable mirada hacia mí.

-Ya estaba por subir a buscarte Isabel, sabes que me gusta que nos sentemos todos juntos a la mesa, es una tradición en esta casa.

Pongo mis ojos en blanco y ocupo mi lugar sin decir nada. Sé cuanto le molesta no recibir contestación alguna de mi parte, ignorarla es mi pasatiempo preferido últimamente.

– Y bien?- pregunta mi madre mientras me observa de manera impacible.

-Y bien…. qué?- le respondo sin darle mucha importancia.

-Que tal tu noche en lo de Laura? Se la pasaron bien viendo películas y haciendo cosas de chicas?

Por un segundo dejo de masticar mi cena porque se lo que viene a continuación, un cuestionario con el fin de conocer cada detalle de lo que estuve haciendo la noche que no  pasé en casa y luego un laaaaaaargo sermón sobre cómo debo ser una chica perfecta e inteligente que sepa tomar buenas decisiones para triunfar en la vida. Tengo que mentir y debo concentrarme rápidamente en ello que para no lo note.

-Normal mamá, pizzas, películas, charlas nocturnas y eso es todo. Nada que tu no aprobarías.- y al decir eso sentí una satisfacción enorme dentro mío, un recuerdo fugaz de mi beso con Benicio me hizo sonreir.

-Me alegro entonces. Aunque me hubiera gustado mucho que estuvieras anoche en casa cuando vino la familia de Pedro a cenar con nosotros.

-Para? Los vemos todos los días mamá, viven al lado de nuestra casa. Y Pedro va conmigo al colegio; me parece suficiente.

Mi padre rie por lo bajo y nos mira mientras niega con la cabeza completamente divertido.

-No importa cuánto te esfuerces Renata, no lo conseguirás.- expresó mi padre mientras se llevaba otro trozo de pollo a la boca.

-Lograr qué, papá?- pregunto curiosa, pero él no responde enseguida, espera la mirada de fuego de mi madre, luego respira profundo y sigue sin decir nada. Entonces insisto una vez mas.-Lograr qué?.

-El sueño que tanto anhela cumplir tu madre, que vos y Pedro dejen la “friendzone” o como sea que le dicen ahora- y se larga una carcajada.- Ya le dije innumerables veces que sólo lo ves como un amigo, pero ya conoces a tu madre. Renata, mi amor, de verdad que es inútil.- Mi padre me mira cómplice y los dos nos reímos ante una idea tan absurda, menos mi mamá. Entonces se levanta de la mesa y se retira del comedor, dejándonos solos y sin decir nada.

-Creo que se enojó… una vez más- Mi padre me mira y dice: Tu madre siempre está enojada, y eso, es lo que mas amo de ella, su esencia.

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Luego del episodio de la cena, no hizo falta exagerar demasiado mi mentira, como mi madre se fue sin decir nada y me quedé sola con mi papá, le dije simplemente que nos juntábamos con Laura a revisar unos temas del colegio porque ella estaba atrasada con sus exámenes y me había pedido que la ayudara, que en parte era verdad. Primero iba a pasar por lo de Lau a dejarle unos apuntes y luego al encuentro. Benicio me había dicho de vernos en su casa, que sus padres estaban de vacaciones y que de esa manera íbamos a estar más tranquilos para conversar, porque claro, el quería conversar conmigo y yo confiaba en que iba a ser así.

Estoy frente a una puerta de color marrón, apreciando los detalles que tiene en su madera tallada, pensando si golpear o no. Son pasadas las 22hs, las manos me sudan, tengo calor en todo el cuerpo y siento que las piernas se me aflojan un poco. Doy media vuelta para irme repitiendo por lo bajo lo cobarde que soy,  y entonces siento que la puerta se abre.

-Ya te vas?- dice una voz, esa voz clara y estridente que hace que los vellos de mi cuello se ericen.

Me giro sobre mis talones y nerviosamente acomodo mi pelo detrás de mis orejas. No sé que decir, no puedo asumir lo cobarde que soy aunque sea por demás evidente. Agacho mi cabeza y comienzo a jugar con mi pulsera, es totalmente incómodo por segundos, me siento demasiado vulnerable, es como si el pudiera adivinar todo de mí, como si me desnudara con cada palabra o mirada suya. Lo siento cada vez mas cerca, su respiración me avisa que sólo centímetros lo separan de mi.

-Te vuelvo a preguntar, ¿ya te vas?- insiste.

-Estaba a punto de hacerlo, hasta que sentí la puerta abrirse detrás de mi.

-¿Por qué?

-Porque tengo miedo.

-¿De qué?

-De lo que puedas llegar a hacerme.

-Entonces vete. No necesito chiquillas de mamá a las que cuidar. Te hacia más interesante, más madura. Supongo que me equivoqué, supongo que la Isabel que bailó conmigo la otra noche, esa que se dejó llevar por lo que sentía en el momento, ya no está. Quizás sólo fue una ilusión de mi parte.

Justo en el ego, cada palabra se clavó en mi como una verdad que quería asumir, como un papel que quería interpretar.

-Yo no soy una chiquilla de mamá. Tus palabras no me hieren ni me intimidan, tendrás que decir o hacer mucho más para que me vaya.

No lo veo pero lo siento, una mueca de satisfacción y triunfo se dibuja en él, consiguió lo que quería. Me tenía en sus manos y ya sabía como manejarme.

Una vez dentro todo era muy sombrío, parecía que habían pasado años de la última vez que pasaron una aspiradora o siquiera limpiaron esa casa. Los muebles parecían demasiado viejos, desgastados por el paso de los años, y todo lo demás hacia juego.

-Entonces,-me animo a decir- ¿tus papás están de viaje?.

Su risa inunda la sala y al fin puedo ver su rostro nuevamente. Mi líbido estaba en su punto máximo y saltando.

-No sé, no conozco a mis papás.-

-Pero dijiste que..- no alcanzo a terminar la frase que me interrumpe.

-Ya sé lo que te dije, pero seamos sinceros, ¿una chica como tú hubiera venido a mi casa sabiendo que vivo completamente solo? o es mejor pensar que soy solo otro chico de barrio que aprovecha su casa para invitar a la chica que le gusta mientras sus padres no están?.

-No lo sé, quizás me subestimas más de la cuenta.

Me mira sorprendido mientras camina hacia uno de los sillones de la sala común.

-Quizás- dice.-Ven, siéntate junto a mi.

Estoy parada frente a el, totalmente insegura y con mas ganas de salir corriendo que de quedarme a ver que pasa. Pero me siento junto a él como me dice. Otra vez empiezo a jugar con mi pulsera, tiene unos bolitas de colores que hago girar como signo del miedo que me invade, siento la boca seca y el sudor que recorre mi espalda. Entonces sus manos se posan sobre las mías y mi corazón deja de latir.

-No quiero que tengas miedo estando conmigo. Estoy muy lejos de querer lastimarte ahora mismo.

Sus manos suben lentamente por mis brazos y siento su tacto en mi cuello. Como un reflejo de mi cuerpo ante el suyo, cierro mis ojos y me impulso hacia adelante para encontrar sus labios junto a los míos, tan suaves como el algodón, tan cálidos como una hoguera, tan míos como alguna vez lo soñé. Nos fundimos en un beso apasionado que nos deja exhaustos, nuestras respiraciones se aceleran al ritmo de nuestros corazones, su lengua rozando la mía me da cosquilleos en el vientre y no quiero que ese beso termine nunca. En un instante, separa su boca de la mía para mirarme directamente a los ojos, me observa con hambre de más y yo le respondo de la misma manera.

-Isabel, te he imaginado junto a mi mas veces de las que puedas contar. No sé por qué me demoré tanto.

-Ni yo.

 

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Cuando el amor golpea- Cap. 2/ lascrónicasdebelissafux

Los rayos de sol golpean mi cara con fuerza, todo me da vueltas y en mi mente sólo resuena un nombre: Benicio. Su piel morena, sus labios gruesos y esos ojos cafés me habían sumergido en el embrujo más efectivo de todos; me estaba enamorando de alguien que apenas conocía y aventurarse en lo desconocido siempre trae consecuencias. Repasé mil veces el momento en que su boca tocó la mía, acariciaba mis labios y cerrando mis ojos aún podía saborearlo. Entonces la puerta se abrió de pronto y mi ensoñación se vió interrumpida por algo mucho peor, el terremoto de Laura.

  • Al fin te despertás! Contame todo ya, no quiero que omitas detalle- me decía mientras me acercaba el desayuno en una bandeja.
  • No sé Lau, fue todo muy rápido. Al minuto de conocerlo me sentí incómoda, vos estabas lejos bailando con Ger y me quise zafar de la situación, pero el fue más rápido que yo y me dijo de bailar. No me salían las palabras, me dejé llevar por el momento- en realidad me dejé llevar por lo que me provocaba él, su tacto me sedujo de una manera en la que nunca me sentí antes con nadie, ni siquiera con Pedro que siempre ha estado para mí.
  • Y cuando se vuelven a ver?- insistía Lau mientras me miraba de manera bastante cómplice.
  • Qué? Nunca más, lo que pasó anoche se quedó en anoche Lau. Sé que tuviste algo que ver con todo esto, a mi no me vas a convencer de otra cosa- le dije de manera determinada.
  • Bueno Bel, siempre estás completamente encerrada, bajo toda la presión que te ponen tus viejos con el ideal de la hija perfecta y Ger me dijo que tenía un amigo que te podía desestructurar un poco, jaja-
  • No tiene nada de divertido Laura, me lo hubieras dicho de antemano- le respondí un poco ofendida. No quería que a mi mejor amiga también se le diera por manejar mi vida de ahora en más, quería tomar las riendas yo misma.
  • Dale, no te enojes conmigo, prometo que no va a volver a pasar. Yo no conozco demasiado a Benicio, sólo sé que es amigo de Germán pero me gustó la manera en la que te ví anoche, relajada. Así te quiero ver siempre- la noté arrepentida mientras me hablaba porque sé que ella siempre quiso lo mejor para mi, pero ahora que al fin me estaba desprendiendo de la mirada de mis padres, no quería convertirme en la Isabel vulnerable de la que todos se aprovechan.
  • No me enojo, pero no quieras que decidas por mí Laura. ¿Está bien?, ya demasiado tengo con mis papás, no te vuelvas como ellos- le dije de manera sincera.
  • Está bien- me respondió con una sonrisa.

Me despedí de mi amiga y emprendí el camino a casa, en mi cabeza ya imaginaba la voz de mamá indagándome y sólo eso me provocaba nauseas. Si bien mis papás han sido un pilar fundamental en mi vida, y sin ellos no hubiera conseguido nada de lo que fui en esa época; su afán por convertirme en la hija perfecta me estaba desgastando. Siempre estuvimos bien económicamente, por lo que invirtieron todo lo que estaba a su alcance en mí, mis notas no podían ser menos de diez porque la perfección era nuestro apellido de cabecera. Recuerdo que una vez  me rebelé, o lo intenté al menos, no estudiaba  para mis exámenes porque todos los temas ya los sabía, mi mamá insistía en reforzar mis conocimientos con una maestra particular; así que durante meses reprobé todo a propósito. Mi idea era que se alarmaran de alguna manera y que hablaran conmigo para poder explicarles como me sentía, pero en vez de eso, me sometieron a sesiones de terapia; nunca entendieron que no me hacía falta hablar con un completo extraño, sólo quería hablar con mis papás, discutir con mi mamá como cualquier otra adolescente, tanta presión me estaba matando y lo único que quería era libertad. Pero no nos manejábamos así, en casa la única que decidía por todos era mamá.

Casi llegando al tramo final de mi camino, una cara familiar se acercaba sonriente en mi dirección. Me saludaba como siempre lo hacía, con amor.

  • Hola vos!- me dijo. Y hagamos una pausa acá porque quiero presentarles a Pedro, con él nos conocíamos desde siempre, nos críamos juntos porque nuestras familias son amigas. Era como un hermano para mí, una de las personas en las que más confiaba, podía contarle lo que sea cuando sea sin riesgo de mis padres se enterasen. Mi amor por Pedro era más familiar, pero Laura me decía (y en ese momento no quise creerle) que el amor que él sentía hacia mi, era algo más.
  • Hola!- le dije también sonriendo.
  • Anoche tus papás cenaron en nuestra casa, me sorprendió no verte, cuando le pregunté por vos me dijeron que estabas de Laura- Pedro siempre era así, todo lo que decía acerca de mí, lo hacía en un tono de preocupación y más si estaba Lau involucrada; la conocía demasiado bien.
  • Si, salimos un rato. Pero que no se te escape porque mis viejos no saben nada, ellos piensan que nos juntamos a mirar una peli o algo así, ya los conoces.
  • Si, no te preocupes. Yo también estaba anoche.- lo noté un poco molesto cuando me decía esto.
  • Y si era tu casa, obvio que estabas, jaja- no entendía a donde iba con todo esto.
  • No me causa para nada Isabel, vos tenés idea con quien estabas chapando anoche? Siquiera lo conoces?- el tono de Pedro me sonaba bastante similar al de mamá.
  • Ni se te ocurra abrir la boca Pedro.
  • Sabes que nunca te expondría de esa manera, yo te quiero, y como te quiero me preocupo por vos. Quiero que me digas de donde conoces a Benicio Campos? Están saliendo?- lo notaba demasiado nervioso, pero lo que más me llamó la atención es que él conociera a Benicio.
  • Lo conocí anoche, es amigo de Germán, el pibe con el que sale Laura- le respondí sincerándome.
  • Yo sabía, Laura siempre te enrosca en una de las suyas, te quiere arrastrar en su camino que ya pasó de libertad a libertinaje. No me gusta Isabel, no se dicen cosas buenas de ese pibe.
  • Pedro, me dejé llevar si? Lo de anoche muere en anoche. Además, ni siquiera tengo pensado volver a verlo. Me dejé llevar por el momento, ya sabes, solamente a escondidas puedo salir a divertirme un poco. Gracias por cuidarme, pero en serio no lo necesito, si?- me acerqué a él y lo abracé- No te preocupes por mí, te quiero- le susurré.
  • Sabes que siempre me voy a  preocupar por vos- me dijo mientras acariciaba mi pelo. Se despidió de mí con un beso en la mejilla y yo me quedé en la vereda de casa viendo como se alejaba. Para mi suerte, mis padres aún dormían, así que entré muy despacio, cerré la puerta de entrada con sigilo y subí las escaleras sin hacer nada de ruido. Cuando por fin estuve en mi habitación, me desplomé en la cama, traté de analizar las palabras de Pedro respecto a Benicio. ¿Qué podía saber de él? ¿De dónde se conocían? Y entonces, mi celular vibró en el bolsillo de mi jean.

“Tu perfume se ha impregnado en mi ropa. Estoy enloqueciendo, veámosnos”

Otra vez esa manera tan directa de decir las cosas, otra vez esa manera soberbia de dominar lo que sea a su antojo, y otra vez yo, accediendo a los deseos de un extraño.

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Cuando el amor golpea- Cap 1/ lascronicasdebelissafux

Todas las mañanas tenía el mismo deseo, abría mis ojos y pensaba en el momento en el que al fin sería libre. Libre del encierro moral en el que mis padres me habían metido, no pretendía ser rebelde, simplemente sabía lo que quería y lo expresaba todo el tiempo. Pero cuando les planteé mi idea de estudiar afuera empezaron a bombardearme con una chorrada de sermones que siempre tuvieron y tendrán el mismo tono; miedo, preocupación, inseguridad; lo que para mí se traduce en sobreprotección y asfixia. Isabel esto, Isabel lo otro; nunca desobedecí ni una sola de sus órdenes, pero ya estaba cansada de que manejaran hasta el aire que respiraba.

Una noche, le mentí a mis papás, mientras ellos pensaban que yo me quedaba a dormir en lo de Laura, nosotras teníamos otros planes. Nos habían invitado a una fiesta para universitarios y como en ese entonces teníamos apenas 16 años, se nos complicaba conseguir el pase para ese tipo de fiestas. Pero Laura siempre está enroscada con alguien distinto y en ese tiempo chapaba con un pibe más grande que conocía a los que organizaban el evento; la mayoría la tildaría de atorranta y puta barata, pero para mí siempre fue y será mi “mejor amiga”.

  • Dale Isa! Mostrá lo que tenés abajo de esa ropa de monja que te compra tu vieja- Si hay algo que siempre caracterizó a Lau fue su franqueza, es como decía mi abuela, que ella no tenía pelos en la lengua. Siempre insistió en conseguir más de mí, ir más allá de esa Isabel responsable, buena hija y alumna, ella quería llevarme por su camino, porque siempre dijo que la vida era para disfrutar.
  • No sé Lau, me da vergüenza- le dije tímidamente.

Yo quería ser más como ella, que nunca le tuvo miedo a nada ni a nadie, pero no me salía naturalmente como a Lau, y eso era responsabilidad de mis viejos que siempre me quemaron la cabeza con “la manera correcta y responsable de hacer las cosas”. Tanto me la quemaron que no podía ponerme un vestido sin sentirme culpable, pero después de que prácticamente mi mejor amiga me lo pusiera a la fuerza, le di la razón. Me miré al espejo y no me reconocí a mí misma, por dentro la adrenalina me tomaba de rehén, y yo me sentía más sexy que nunca

  • Te dije- soltó Lau con orgullo- Estás para el infarto-.

Fuimos al pub cerca de las 1 am, el pibe que se chapaba Laura nos estaba esperando en la puerta principal para hacernos pasar. Pero no estaba solo, estaba con él. Ustedes pensarán, que cursi, lo vio y ya se enamoró, es la típica historia de dos adolescentes que se enamoran perdidamente; en ese tiempo yo pensé igual que ustedes. Era imposible no quedarse embobada con alguien como él, Benicio entraba a un lugar y enamoraba hasta las paredes, su presencia te convertía en la persona más vulnerable de todas y él sabía cómo aprovecharse de eso.

  • Hola!- saludó Lau-
  • Hola preciosa- dijo Germán (el pibe que se chapaba Lau)- Hola Isa.
  • Hola Ger- respondí
  • ¿Qué quieren tomar?- preguntó casi gritando Germán mientras nos guiaba hacia la barra. Había demasiada gente en el lugar y con la música tan fuerte no se escuchaba nada.
  • Cerveza- respondió Lau a los gritos mientras me tironeaba del brazo.

Hasta el momento él no había emitido sonido alguno, ni siquiera se había presentado con nosotras, pero podía sentir su presencia detrás de mí, y el humo del cigarrillo que estaba consumiendo me rozaba el cuello. Llegamos hasta la barra y Lau ya estaba apretando con Germán, otra noche más siendo la amiga santurrona que se queda a un costado viendo como su mejor amiga disfruta la vida al máximo. Me senté en una banqueta sin prestar demasiada atención a mi alrededor, pero cuando levanté la vista, me estaba mirando como si fuera a comerme entera.

  • ¿Qué tomas? – me preguntó mientras destapaba una cerveza.
  • No tomo- dije sin siquiera pensar, pero al segundo me sentí una idiota. Nunca antes me había sentido menos por no hacer lo que todos mis amigos sí hacen, pero él era tan intimidante que no sé por qué sentía esa necesidad de querer impresionarlo.
  • ¿Fumas? – insistió
  • Tampoco- respondí cortante. Teniéndolo tan cerca me sentía completamente indefensa, y él lo único que hacía era mirarme y sonreír.
  • ¿Y qué haces entonces? – preguntó, mientras apagaba el cigarrillo.
  • Para empezar, no hablo con gente que no conozco. Te vi con Germán, pero ni siquiera sé tu nombre, ni vos el mío. – le dije un poco insegura de mis palabras.
  • Benicio, y te equivocas, yo sí sé tu nombre, Isabel- me quedé helada ante su manera arrogante de decir las cosas, mi mente se nubló por una fracción de segundo. Enseguida pensé y prácticamente no tenía ninguna duda de que todo eso tenía algo que ver con Laura. Pero no sabía que responderle, y después de todo, ¿por qué se empecinaba en estar ahí conmigo? Me levanté de la banqueta y quise escapar de esa situación, no me sentía para nada cómoda con un completo extraño de sonrisa prácticamente perfecta que quería saber qué hacía de mi vida, ya me estaban sudando las manos de los nervios.
  • Pará- me dice agarrándome del brazo en un impulso por retenerme- No te escapes de mí. Bailemos-

No sé qué fue lo que me hizo aceptar seguirle los pasos en ese entonces, no sé si fue esa manera que tiene tan soberbia de hacer las cosas y de conseguir lo que se le antoja cuando se le antoja, pero lo seguí. Guio su cuerpo con el mío al ritmo de la música, sus dedos acariciaban mi cintura con suavidad, me miraba con detenimiento mientras examinaba cada centímetro de mi piel descubierta en ese diminuto vestido.

  • Te quiero besar- me dijo de repente. Lo miré sin decir nada, y en su afán de querer dominar todo de mí, me besó. Desde esa noche, seguí sus pasos ciegamente, y hoy pienso que, si tal vez me hubiera desprendido de esa mano a tiempo, mi corazón estaría un poco más entero.

El último escalón | lascrónicasdebelissafux

Desde que aprendí a expresar y demandar lo que quería, desde que me puse firme con mis sueños y convicciones, desde que me planté contra una idea opuesta para rebatirla con argumentos firmes y desafiantes, desde que dije NO con seguridad y firmeza… desde entonces es que han querido cortarme las alas. Escuché decir “no vas a poder” medio millón de veces, escuché decir “eso no es para vos” otro medio millón de veces más, no me pusieron “fracaso ambulante” como segundo nombre porque el Registro no se los permitía; pero me boicotearon emocionalmente. A veces siento que tanto odio tiene que venir de alguna parte, ¿no? El mío tiene nombres y apellidos. Yo sé que algunos dicen que dejarse invadir por esas cosas no nos hace bien; pero yo creo que a partir de tanto mal uno puede volver a renacer. Eso es lo que pasó mí, me descubrí de nuevo pero no sin antes enfrentar un proceso de desintoxicación doloroso y frustrante en el camino. Primero tuve que identificar todo lo que me hacía mal, desde hábitos hasta personas incluidas; después tuve que entender por qué me hacían mal para descifrar si el error era mío o de ellos; más adelante tuve que hacerle frente a cada uno y atenerme a las consecuencias; y después seguí camino hasta que tuve que cortar vínculo para que ya no me dañaran más. Cuando llegué a ésta etapa del proceso, aún no me sentía del todo plena; al contrario, mis angustias se veían incrementadas por recuerdos esporádicos que me atormentaban constantemente; algo me faltaba; un paso, un escalón, un eslabón hacia el bienestar que tanto quería consolidar para mí. Ese último peldaño era el perdón, el perdón hacia todo aquello que me dañaba con sólo traerlo de nuevo a mi mente. ¿Cómo se hace para curar las heridas que dejaron grabadas en nuestro corazón? ¿Cómo se hace para transitar ese último escalón, desprenderse del dolor y no volver atrás? Durante años creí que no iba a poder, me lo dijeron tantas veces que me lo creí. Me quedaba ahí, muy quieta en el escalón anterior al perdón, lo miraba, lo analizaba; pensaba “¿por qué a mi te toca perdonar?”, “¿por qué necesito soltar el odio que tanto tiempo me alimentó para seguir adelante?” y entonces me iluminé, sonreí y comprendí. Porque la vida es una sola y es nuestro deber vivirla a pleno, porque la muerte llega sin avisar y no acepta cargamentos, porque quiero reír más y a carcajadas, porque necesito que el amor sea el único motor que me impulse, porque el odio le roba espacio a otras emociones más hermosas en mi alma, porque no quiero enojarme más ni perder la paciencia en cada cosa que no salga como a mi me gusta, porque quiero ser libre de daño y dolor.

Subí al último escalón, miré todo lo que tenía enfrente de mí y lágrimas de felicidad acariciaron mis mejillas. Entonces desplegué mis alas, las que tantas veces me quisieron cortar… Y VOLÉ.

Eso que nos conecta | lascrónicasdebelissafux

Unirte a la persona que está hecha a tu medida es una odisea, un viaje constante en el que nos despojamos de las partículas de nuestro corazón. Siempre que nos enamoramos de alguien solemos pensar e incluso sentir esa sensación de “imposibilidad”, de que nunca jamás en la vida vamos a amar más que en ese momento; pero a medida que avanzamos, el destino nos enseña lo contrario porque en cada vínculo amoroso que establecemos, nos vamos desgastando y a veces llegamos al punto de estar vacíos por dentro; pensamos que sentir algo por alguien ya no tiene ningún valor y que podemos hacer algo mucho mejor con nuestro tiempo. Nos planteamos planificar una vida de a uno, donde lo más importante sea nuestro bienestar,  cuando en realidad es todo una pantalla para no sentirnos tan miserables con tanta soledad. Es difícil identificar a la persona correcta, ojalá todos naciéramos con el don de amar a la persona indicada de un sólo intento pero, ¿qué gracia tendría todo? ¿cómo valoraríamos lo verdadero sin fracasar alguna vez primero?.

Generalmente, todo empieza mucho antes de que te des cuenta; con una mirada al azar, con coincidir en un mismo lugar, con verlo pero sin realmente prestarle la atención que se merece. Y siempre llega cuando más rota estas y no tenes tiempo ni ganas de observar con detenimiento. Lo bueno de ésta experiencia es que no importa que lo dejes pasar, porque aunque lo pierdas de vista hay algo más que los une y siempre encuentra la manera de volver a tu encuentro. Quizás lo conozcas por Facebook, y él esté viviendo a más de 300 km de distancia, tal vez empiecen a hablar esporádicamente y un año después decidan conocerse en persona; realmente no interesan las circunstancias sino el hecho de coincidir. Yo siempre digo que uno se da cuenta cuando alguien te va a dar vuelta como un media, es como una sensación inagotable de éxtasis constante, de cambios en el humor cada dos segundos; es como que sabes que te topaste con la persona que tiene el poder que otros no, la única persona que puede hacerte amar hasta el punto de dejar de existir. Eso que nos conecta con el otro, no tiene nada que ver con las mariposas en la panza porque en algún momento las mariposas se mueren y se pudren adentro tuyo ensuciando todo lo que queda de vos, más bien son fuegos artificiales que fluyen por cada rincón de tu cuerpo y te erizan hasta los pelitos del dedo gordo del pie. Es una energía de otra galaxia que te pega a esa persona como un imán, es cuando realmente te angustia imaginarte la vida sin él, cuando el “te amo” se te escapa al mes porque sentís que no das más y tenes que gritarlo. Si hay algo más que exceda lo normal y te une a cierta persona, no importa que lo dejes pasar, siempre va a encontrar la manera de cruzarte para que empiecen a escribir su historia.

El amor en tiempos modernos|lascrónicasdebelissafux

Hace poco me dijeron que los”para siempre” ya no existen, me trataron de ingenua por imaginar un futuro con el hombre que amo, me dijeron que si algo “no va desde el principio, entonces no vale la pena”, porque “¿para qué complicarse la vida, no?”.

A veces quisiera haber nacido en otra época, donde los valores aún existían y el amor en verdad era fuerte; donde las cosas no se desechaban por estar defectuosas, sino que se cuidaban mejor y abandonar era de cobardes. Hoy, somos víctimas del sistema, uno que nos arrastra a no esforzarnos, a no intentar, a no luchar; uno que te vende el amor como si vendiera caramelos de goma. Los sentimientos se devaluaron y ya no ocupan el lugar que se merecen; las personas se “enamoran” para “ver qué onda”, total, sino funciona con esa será con otra. Nos convertimos en personas desechables, olvidamos que el tiempo es sabio y nos enseña que es lo mejor para nosotros; ya perdimos la paciencia para esperar lo que merecemos y nos conformamos con lo que hay; nos mandamos de cabeza a relaciones pasajeras que nos quiebran el corazón. Hoy que estamos presos de un teléfono, de internet, de si tenemos señal o no; hoy que día de por medio te contacta cualquiera mediante un click, estamos dispuestos a entregar lo más valioso a lo desconocido. Quizás les suene cursi, pero a mi me gusta ENAMORARME DE VERDAD, no voy a salir al cine con cualquiera o a comer con alguien que apenas conozco; no me vas a robar el corazón con decirme “que hermosa que sos”, a mí hablame de lo que te gusta hacer, de lo que te hace levantar cada mañana, de tus sueños y proyectos, invitame a compartir una tarde donde crucemos sueños e ideales, mostrame todo lo que te inspira, llevame a vivir con vos una aventura y enseñame tu lado más real. El desafío está en amar a una misma persona todos los días, en conocerlo de punta a punta y ayudarla a revertir sus defectos, en despertarte a su lado y ser feliz aunque te esté babeando el pijama o roncando como bestia. El desafío está en ser leal, en formar un equipo y acompañarse en las buenas y malas, si te gusta lo fácil y fugaz, entonces quedate con el amor de tiempos modernos, donde los “me gusta” de una foto le ganan a sostener la misma mano cada día, donde la dignidad ya no juega de titular, donde tus sentimientos no cuentan, donde el amor propio quedó en el baúl de los recuerdos y pesa más ver cuántos comentarios te dejan en tu foto de perfil. No busques nada original, quedate con lo corriente y de oferta, que mostrando el cuerpo la ropa te la saca cualquiera… pero entregando el corazón, uno gana lo imposible.

Cómo arruinar tu relación en 8 pasos | lascrónicasdebelissafux

Ustedes pensarán que estoy loca al escribir pasos a seguir para arruinar tu relación, pero en realidad es un título irónico. Es obvio que nadie quiere perder a la persona que ama con todo su ser, pero a veces, existen situaciones que no podemos controlar o actuamos sin pensar siquiera en lo que hacemos y en las consecuencias que dichas acciones pueden tener.

SÉ EXCESIVAMENTE CELOSO/A

Amar nos enloquece, siempre; a algunos los enloquece de una manera normal y a otros… bueno, los enferma. Sentir celos es normal y está bien, uno experimenta esa horrible sensación de miedo al pensar que podemos perder a la persona amada y a veces suelen aparecer alguna que otra escena de reclamos pidiendo explicaciones de “¿quién es tal?”. ¿Un consejo?, ni te gastes; algunas experiencias me enseñaron que es malgastar tu tiempo porque generalmente cuando uno siente celos y lo demuestra, también está dejando en evidencia la inseguridad que lo invade y se vuelve vulnerable para el otro; además, ¿quién avisa si decide ser infiel? Son cuestiones que uno no puede evitar, así que lo mejor que podemos hacer como personas es disfrutar de la pareja, sentirse seguro de uno mismo y no cansar al otro con cosas innecesarias porque desgasta y bastante. Terminará dejándote por loco/a enfermo/a de celos, que por otra persona.

NUNCA CONFÍES (en serio, NUNCA)

La confianza, pilar fundamental en una relación. ¿Querés agotar a tu pareja?, jamás confíes en ella y demostrale todos los días que cada palabra que sale de su boca para vos es una mentira. Lo/a harás sentir miserable y desganado/a, y entonces un día sólo te dirá mentiras para conformarte. ¿Cuál será el resultado?, una relación falsa e hipócrita de dos personas que siguen juntas para reprocharse cosas y que se han olvidado por qué se eligieron mutuamente alguna vez.

NO RECONOZCAS SU ESFUERZO

Cuando nos enamoramos de alguien, sólo nos enamoramos de sus virtudes. Al principio vemos todo hermoso en el otro; que es cordial y atento/a, que es inteligente e independiente; pero cuando avanzamos y nos conocemos realmente afloran todas las otras cuestiones no tan hermosas que tenían ocultas o que nosotros no supimos notar por la magia de la ilusión. Entonces ya no nos encanta la persona que tenemos al lado, nos molesta, y ése es el desafío; aprender a aceptar al otro como es y seguir amándolo a pesar de que sea humano y cometa errores. Si querés destrozar tu relación y romper con el vínculo que los une, nunca valores nada de lo que haga, demostrale que aunque te escriba en el cielo con un avión a chorro para vos nunca va a ser lo suficientemente bueno/a.

NO APOYES SUS SUEÑOS Y PROYECTOS

Esto es crucial, sostenerse uno al otro nos hace crecer como pareja; invalidar sus sueños diciéndole que eso no les dará de comer y que mejor se busque un trabajo (ejemplo), influirá en el otro de manera negativa y a cambio obtendrás una pareja rencorosa, frustrada, inanimada para todo, INFELIZ. Y si no es feliz con vos, ¿valdrá la pena seguir a tu lado?.

INVADE SU PRIVACIDAD

Estar juntos no quiere decir saberlo todo del otro. Si querés saber, preguntá; si dudas de algo, plantealo; si hay algo que no te cierra, discutan al respecto para buscar una solución conjuntamente. Todos necesitamos de nuestro espacio en algún momento, está bueno poder contar con uno para tus cosas; pero si cada rincón de tu existencia es compartido o vigilado por el otro, entonces se van a sentir ahogados y eso no sirve ni hace bien. Si uno se pone en pareja, que sea siempre para sumar; no se aceptan dividendos ni cocientes. Hay parejas que se hacen una sola cuenta de Facebook para los dos, o sea que si querés hablar con tu mejor amiga de las nuevas técnicas de depilación o criticar al pibe con el que tuvo sexo hace dos días, es imposible.

BUSCA UN MOTIVO PARA DISCUTIR TODOS LOS DÍAS

Esto es súper efectivo, si lo haces todos los días, te garantizo que en menos de una semana te deja. La cuestión en inflarle los genitales al punto de que ya estén listos para explotar, entonces ahí le reprochas algo del pasado y listo, se toma el palo para no volver nunca jamás. Si no tenés un motivo para discutir, inventalo; y si ves que durante el transcurso de la discusión él te está doblegando y vos sabes que tiene razón en lo que te dice, sacás el as de oro, LA EX.

NO SEAS DETALLISTA

No llames, no le des los “buenos días” ni le desees los “dulces sueños” antes de ir a descansar. Que no te importe nada de lo que haga, que mientras te hable vos estés volando en una nube, habla de vos todo el tiempo y si quiere meter bocado para contarte algo que le pasó en el trabajo vos hablale encima. No hagas planes nunca con él/ella; no salgan juntos ni tomen mates o miren películas un domingo de lluvia.

NO PLANEES UN FUTURO JUNTOS

Elegir nombres de hijos que todavía no tuvieron, ver fotos de casitas para el perro que todavía no adoptaron, elegir departamento, comprar un tupper cada vez que vas al supermercado, ir a la librería y elegir “Comidas para dos”, ahorrar pensando en los muebles que tienen que comprarse… NO; mejor gastate todo en darte tus gustos, salir con tus amigos cada fin de semana, en un viaje para vos solo/a, en tatuajes y ropa cara, en cosas que te importen a vos solo/a porque no hay lugar para planes de a dos. Cuando el otro abra los ojos y se dé cuenta de que tus intereses son individuales, va a buscar otra persona con quién concretar sus proyectos.

Arruinar una relación no requiere de demasiado esfuerzo, solo tenés que efectuar un desgaste mental y emocional en el otro para que se canse y decida que no sos la persona que necesita en su vida.

SI AMAS A ALGUIEN, ES HORA DE QUE EMPIECES A CUIDARLO COMO SE MERECE.

 

 

 

 

 

 

Todo lo que nos define en la vida: MÚSICA| lascrónicasdebelissafux

Dicen que nuestro estado de ánimo es lo que define el tipo de música que decidimos escuchar, cuando estamos muy tristes y frustrados en el amor tendemos a escuchar temas románticos de las Ha- Ash (onda despechada mal) o Sin Bandera, ni hablar de Reik, hay un mes en particular en la que los inicios de Facebook se llenan de la frase “Noviembre sin ti…”. En cambio, cuando salimos a correr nos retumba la electrónica en la cabeza acompañando nuestro trote constante.Personalmente me considero una persona de estados de ánimos cambiantes, a veces me acuesto con la idea de comenzar el día siguiente con alguna actividad física, pero soy muy perezosa; así que para incentivarme pongo mi alarma con el ringtone de mi banda preferida: Maroon 5.

La realidad es que todos pasamos por diferentes fases, no es sólo nuestro estado de ánimo el que nos hace elegir qué música escuchar, sino también la edad en la que nos encontramos,  acompañada de nuestros gustos personales o de la moda que se imponga en ese momento. A veces tendemos a juntarnos y hacernos amigos de otras personas con nuestros mismos gustos musicales; es muy común que al conocer a alguien nuevo surja la pregunta “y qué música escuchas?” como para buscar algún tema de conversación y ver si coinciden en algo para prolongar la relación que acaba de establecerse. En mi caso, hay mucha diversidad musical en la gente que me rodea; tengo a mi hermana de 6 años que se desvive por las canciones de “La Granja” cada mañana al despertar, no inicia su día sin escuchar alguna de las canciones de “La Granja”. Mi sobrina amaba a los ONE DIRECTION (incluso figuraba en su perfil como “manager en one direction”, algo típico en adolescentes), pero eso era cuando tenía 12; hacía todo con sus auriculares y no existía otra cosa allí que las voces de Harry, Niall, Louis, Liam y Zain. Pero eso quedó atrás al cumplir 14, ya no había rastros de niña dulce porque ahora entraba en esa fase de rebeldía donde se las conoce todas y no le podes decir nada; así que ahora en vez de escuchar One Direction escucha puras bandas de rock y postea en su cuenta twitter cosas como “terminaste siendo enemigo de tu propia mirada” (súper rebelde).

La música que escuchamos nos define, nos alimenta y hasta ejerce sobre nosotros; en ocasiones podes levantarte súper feliz porque tuviste un fin de semana a pura fiesta con tus amigos y no hay nada que te recuerde a tu ex, hasta que prendes la radio y suena “Ex de verdad”. Si, la música nos controla. La música es magia, tiene el poder de hacernos sentir como le plazca y muchas veces nos sana de situaciones patéticas. Durante un segundo estás llorando porque te dejo con “Ecos de amor” de Jesse y Joy de fondo; y al instante estás en modo “lo superaré y haré que se arrepienta de haberme dejado” mientras cantas como loca “It´s my life” de Bon Jovi. Somos lo que la música hace de nosotros, somos lo que escuchamos y cantamos, somos lo que sentimos y deseamos en cada estrofa que repetimos con euforia. Sea como sea, la vida es música y hay que bailar.

 

 

 

Tenemos una sola vida, y es nuestro deber vivirla al máximo posible | lascrónicasdebelissafux

Soñar no cuesta nada, lo que es realmente difícil es animarse a perseguir aquello que uno tanto anhela. A veces resulta imposible no escuchar esa vocecilla en nuestra cabeza que nos susurra: “no, quédate donde estas que es más seguro”. No nos autoculpemos, lo que pasa es que crecemos apostando a lo seguro porque así nos educan, nos enseñan a subsistir en el mundo con un plan perfecto para “sufrir” lo menos posible. Muchos son los que se amoldan a esa vida ya acomodada donde naces, estudias, te recibes, trabajas, te casas y tienes hijos; pero también existen aquellos que hoy en día se niegan a CONFORMARSE CON ESO. No digo que esté mal llevar esa vida, es sólo que para los soñadores, el conformismo es una muy mala palabra.

¿Por qué nos cuesta tanto emprender ese camino que nos hace felices? A veces pasa que nos encontramos acorralados por personas que piensan diferente a nosotros. No está mal que tengan otra opinión sobre cómo debe uno vivir, lo que si me molesta es que intenten arrastrarnos con ellos sin importarles lo que nosotros queremos hacer. Nos aniquilan las ganas de soñar con sólo decirnos “¡estás demente, dejar tu trabajo que es seguro para ponerte a escribir! ¿De qué vas a vivir?” (pongo el ejemplo de escribir porque es lo que yo hago). Y bueno, estaremos locos, pero déjenme decirles que prefiero mil veces dedicarme a algo que me hace plenamente feliz que conformarme con un trabajo de 8 hs al día por una paga mensual que sólo me permite “SOBREVIVIR”.  A mi me costó mucho determinarme a elegir lo que yo quería, porque sentía la presión ¿saben?, eso justamente que muchos dicen, de qué iba  hacer si me iba mal o cómo haría para pagar las cuentas. Hasta que comprendí que si no me arriesgaba entonces no había manera de descubrirlo y que las cuentas no se iban a ir a ninguna parte; lo que estaba haciendo no me llevaba al lugar que yo había soñado para mi y me hacía sentir miserable. Soy mujer, emprendedora, con ganas de superarme en la vida; no me importan que a algunos les pese más mi órgano reproductor que todas mi capacidades para triunfar en la vida; no me importa que me consideren una desequilibrada por querer vivir arriesgándome; la vida es una sola y sigue su curso; mientras más te demores, más tiempo es el que desperdicias en vano. Tengas la edad que tengas, si tenes un sueño pendiente, ¡te obligo a que te obligues a perseguirlo de una vez! Deja de vivir la vida que otros sueñan para vos, deja de querer hacer feliz al resto olvidándote de tu felicidad. Seamos las Jane´s Austen del futuro, vayamos contra el sistema, apartemos los prejuicios a un lado, hagamos oídos sordos a quienes quieren frenarnos, revelemos nuestros anhelos al mundo y demostremos de lo que somos capaces. Nuestro tiempo es ahora, no lo pienses demasiado o la rutina te comerá las ilusiones de nuevo. Quizás aún no te sientas del todo confiada para tirar eso que consideras “seguro” (y lo digo entre comillas porque para mi no hay nada seguro y todo es posible) pero comienza de a poco, como todos. O tal vez te hayan despedido de tu trabajo hoy y pienses que eso “seguro” que tenías ya no está y ahora eres un fracaso; levántate y aprovecha ese tiempo del que ahora dispones para hacer algo nuevo. Pero, hagas lo hagas, intentes lo que intentes y sueñes lo que sueñes; que sea como si fueras a morir mañana. VIVE, SUEÑA, CONSTRUYE, que la vida es una sola y es tu deber vivirla al máximo posible.

Siempre seré una incomprendida | lascrónicasdebelissafux

Desaparecer a veces es una opción, irme lejos; aunque volverme invisible sería lo ideal. No quiero decir que lo que me caracteriza es mi rebeldía para con el sistema, sería una vil mentira. Es sólo que no puedo ser una hipócrita a tiempo completo.

A veces, cuando camino entre la gente, me detengo a observarlos y lo primero que pienso es: “que diferente soy, no soy de acá”. Intento vincularme con ellos, ser sociable  y cordial, aparentar que tenemos todo en común. Aparentar una vida social activa, aparentar tener los mismos sueños y proyectos, el mismo estilo de vida y los mismos gustos a la hora de elegir un helado. Pero no, me domina la soledad. ¿Será que estoy tan marcada por el viento en contra que me cuesta seguir a la multitud? ¿Será que la idea de conformarme con una vida miserable me asquea hasta el vómito?. No es que no quiera hablar, es que la soledad me entiende mejor. Vivo en un mundo paralelo, un mundo inalcanzable para quienes se rinden ante lo que califican como “imposible”, vivo con mis ideas locas de ir más allá. Hay días en los que me comunico con las personas, pero hay otros en los que no emito sonido alguno, y entonces me convierto en la “rara”; en esa que “ni idea de lo que le pasa”. No me pasa nada, nada que pueda descifrar alguien con mente limitada; pero en realidad me pasa de todo. Nací con un plan de vida diseñado de ante mano, pero no me gusta amoldarme a eso; me dijeron que apueste a lo seguro pero a mi me gusta apostar a los riesgos y si los tildan de “imposibles” aun mejor. Hasta me dijeron: “eso no es para vos, dedicate a otra cosa”; quisieron pisotear mis ideales sin siquiera preguntarme cómo me sentía al respecto o lo que quería hacer en la vida. Los pisotearon de tal manera que lograron detenerme durante un tiempo, me dediqué a lo que se suponía debía hacer y no a lo que quería en verdad, estuve durante años viviendo una vida que no era mía. Me ganaron los demás y sus opiniones vacías, aunque aclaro que son vacías para mi, porque cada cual tiene una visión diferente de cómo enfrentar las cosas que marcan su camino. Me hundieron en esta miseria, en el dolor de tener que sobrevivir a los días, de desperdiciar mi tiempo ganándome la vida y me salió caro. Intenté convencer a mis pares de que mis sueños eran viables y malgasté energía, era y es mi sueño, así que con estar convencida yo y vivirlo al máximo me alcanza. Durante ese tiempo al que llamo “tiempo muerto”, culpé a otros por influenciar mis motivaciones y arrastrarme a las suyas, hasta que entendí que la culpa no era de ellos sino mía. Tantas veces quise encajar y no pude, tantas veces me sentí sapo de otro pozo y forcé la situación pintándome de verde, tantas veces me sentí infeliz y mostré lo contrario. Soy diferente, mis sueños no se asemejan a los de la mayoría, no quiero trabajar en una empresa y ganar dinero para llevar una vida cómoda, no quiero hacer lo mismo todos los días para sentirme segura, no quiero ser una madre estricta que aniquile los ideales de sus hijos, no quiero convertirme en una pieza más de ésta máquina del dinero. Estoy dañada de fábrica, me salgo de cualquier molde que quieras imponerme y no simpatizo con tus órdenes. Entonces me dí cuenta de algo, ya no interesa querer simular mi distinción, porque siempre seré una incomprendida, y esa es la base de mi historia. Ser una incomprendida me trajo hasta donde estoy hoy, ser diferente me hizo resaltar del montón y hacerme visible para otros como yo. Así que ya no me esforzaré por agradarles nunca más, de igual manera no me entenderían.